
«Acuéstate antes y deja el móvil»: los consejos sobre el sueño suelen sonar a cuestión de fuerza de voluntad. Pero dormir bien no se reparte por igual. Los ingresos, el nivel educativo, el trabajo, la vivienda y los cuidados marcan cuánto y cómo descansamos. Y la educación de personas adultas, si es inclusiva, puede ayudar a cerrar esa brecha.
🌙 Puntos clave
- El sueño depende de los ingresos, la educación, el empleo, la vivienda y las responsabilidades de cuidado, no solo de las decisiones personales [1][2].
- Los grupos que la educación de adultos más quiere incluir —personas con bajos ingresos, migrantes y refugiadas, cuidadoras familiares— suelen cargar con el peor descanso [2][3][4].
- Quien enseña no puede arreglar los salarios ni la vivienda, pero sí diseñar una formación que no penalice el cansancio y que abra puertas a apoyos.
⚖️ El sueño es una cuestión social, no solo personal
Cada vez más investigadores describen el sueño como algo moldeado por nuestras circunstancias sociales. Una revisión de referencia publicada en la Annual Review of Public Health señalaba que la duración insuficiente y la mala calidad del sueño son frecuentes en las poblaciones con bajos ingresos y en las minorías [1]. El trabajo plantea que el sueño podría ser un factor de fondo en las desigualdades socioeconómicas y raciales en salud, y que conductas individuales como dormir están condicionadas por relaciones «complejas y dinámicas» con el barrio, la escuela o el lugar de trabajo [1].
Los datos europeos apuntan en la misma dirección. Un estudio británico que entrevistó a 8578 hombres y mujeres de 16 a 74 años encontró asociaciones fuertes e independientes entre los problemas de sueño y cuatro indicadores de nivel socioeconómico [2]. El mayor riesgo de dormir mal entre las personas desempleadas y las de bajo nivel educativo se mantenía tras ajustar por otros factores. Las mujeres declaraban más problemas de sueño que los hombres, pero esa diferencia se reducía a la mitad al tener en cuenta las condiciones socioeconómicas [2]. Dicho de otro modo: parte de lo que parece un «problema de sueño femenino» es en realidad un problema de recursos.
1 de cada 5
personas en Europa expuestas a niveles nocivos de ruido del transporte [5]
39–99 %
prevalencia de trastornos del sueño en personas migrantes y refugiadas, según el estudio [3]
2,4–3,5 h
de sueño perdidas cada semana por cuidadores de personas con demencia [4]
🏠 Ruido, vivienda y turnos
Dónde y cómo vivimos importa. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) calcula que más del 20 % de la población europea —más de una de cada cinco personas— está expuesta a niveles nocivos de ruido del transporte, que el tráfico rodado es la fuente más extendida y que unos 4,6 millones de personas sufren alteraciones graves del sueño por esta causa [5]. Quienes tienen menos opciones de vivienda tienen más probabilidades de vivir junto a calles con mucho tráfico o en pisos mal aislados, aunque las cifras de la AEMA no están desglosadas por nivel de ingresos.
El trabajo suma presión. El NHS británico incluye el ruido y el trabajo por turnos entre las causas más frecuentes del insomnio, junto al estrés, la ansiedad o la depresión [6]. La limpieza nocturna, los cuidados, la logística o la hostelería —sectores en los que trabajan muchas personas que vuelven a estudiar— combinan a menudo horarios irregulares con salarios modestos.
🌍 Personas migrantes, refugiadas y cuidadoras
Para quien ha huido de un conflicto o ha cambiado de país, el sueño puede verse muy alterado. Una revisión sistemática encontró que la prevalencia de trastornos del sueño en personas migrantes y refugiadas oscila entre el 39 % y el 99 % [3]. En población refugiada, las dificultades de sueño están fuertemente relacionadas con el trauma; en trabajadores migrantes, el estrés asociado a la integración y la adaptación al país de acogida se vincula con un mayor riesgo de insomnio [3]. Un rango tan amplio refleja grupos y métodos muy distintos, pero el mensaje es claro: dormir mal es frecuente y está ligado a la experiencia vivida, no al carácter.
Las personas cuidadoras afrontan otra presión. Un metaanálisis de 35 estudios con datos de 3268 cuidadores de personas con demencia halló que dormían menos que personas de su edad que no cuidaban —el equivalente a perder entre 2,42 y 3,50 horas de sueño a la semana— y con una calidad de sueño significativamente peor [4]. La buena noticia: quienes recibieron intervenciones conductuales de bajo coste dormían mejor [4].
Cuando leemos el cansancio como pereza, corremos el riesgo de excluir precisamente a quienes más queremos incluir.
Proyecto SereniSleep
🏫 Un ejemplo ilustrativo en un centro comunitario
Pensemos en un hombre de treinta y tantos años que llegó a España hace dos años. Asiste a un curso de español por la mañana mientras trabaja de noche en un almacén, y comparte piso con otras tres personas junto a una avenida muy transitada. Su profesora nota que a menudo llega agotado y le cuestan las actividades de comprensión oral. En lugar de etiquetarlo como «poco motivado», graba audios breves que puede volver a escuchar, le ofrece un grupo en otro horario y comenta a toda la clase, en un aviso general, que el centro de salud puede ayudar con el sueño y el estrés. Su asistencia se estabiliza.
El caso es ficticio, pero su jornada es real para muchas personas que estudian. Las prioridades de inclusión de Erasmus+ nos piden llegar a ellas; tener en cuenta su descanso es parte de ese compromiso.
🧑🏫 Para educadores: pruébalo en tu aula
- Introduce flexibilidad en el horario. Si es posible, ofrece al menos una franja que encaje con personas que trabajan por turnos o cuidan, y graba o resume los contenidos clave para que una sesión perdida o «con niebla» no sea una sesión perdida del todo.
- Incluye el sueño en tu mirada inclusiva. Al revisar las barreras a la participación, añade preguntas sobre horarios de trabajo, cuidados y ruido en casa. Trata el sueño como una cuestión práctica de acceso, no como un asunto privado.
- Orienta sin señalar. Comparte con todo el grupo información sobre centros de salud, asociaciones de apoyo a cuidadores y servicios para personas refugiadas. Anima a quien tenga problemas de sueño o de ánimo persistentes a consultar a un profesional sanitario; quien enseña no diagnostica ni aconseja medicación.
El curso en línea de SereniSleep está pensado con esta realidad en mente: módulos breves, de diez a quince minutos de contenido esencial, que funcionan en el móvil y cuentan con un PDF descargable para quien tenga una conexión inestable.
📚 Fuentes
- Jackson, C. L., Redline, S. y Emmons, K. M. (2015). Sleep as a potential fundamental contributor to disparities in cardiovascular health. Annual Review of Public Health, 36, 417–440. https://doi.org/10.1146/annurev-publhealth-031914-122838
- Arber, S., Bote, M. y Meadows, R. (2009). Gender and socio-economic patterning of self-reported sleep problems in Britain. Social Science & Medicine, 68(2), 281–289. https://ideas.repec.org/a/eee/socmed/v68y2009i2p281-289.html
- Richter, K., Baumgärtner, L., Niklewski, G., Peter, L., Köck, M., Kellner, S., Hillemacher, T. y Büttner-Teleaga, A. (2020). Sleep disorders in migrants and refugees: A systematic review with implications for personalized medical approach. EPMA Journal, 11(2), 251–260. https://doi.org/10.1007/s13167-020-00205-2
- Gao, C., Chapagain, N. Y. y Scullin, M. K. (2019). Sleep duration and sleep quality in caregivers of patients with dementia: A systematic review and meta-analysis. JAMA Network Open, 2(8), e199891. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2019.9891
- Agencia Europea de Medio Ambiente (2025). Environmental noise in Europe 2025 (EEA Report 05/2025; corrigendum incorporado en marzo de 2026). https://www.eea.europa.eu/en/analysis/publications/environmental-noise-in-europe-2025
- NHS (2024, 19 de marzo). Insomnia. https://www.nhs.uk/conditions/insomnia/
SereniSleep – Unlocking Deep Rest for a Healthier Tomorrow (2025-1-BG01-KA210-ADU-000352792) es una asociación a pequeña escala Erasmus+ en educación de personas adultas entre MOGA ZNAM TVORIA (Bulgaria), Kreativna stanica / Creative Station (Serbia) y ABARKA ONGD (España). Financiado por la Unión Europea. Las opiniones y puntos de vista expresados solo comprometen a su(s) autor(es) y no reflejan necesariamente los de la Unión Europea ni los del Centro de Desarrollo de Recursos Humanos (HRDC), Agencia Nacional Erasmus+ de Bulgaria. Ni la Unión Europea ni la autoridad otorgante pueden ser considerados responsables de ellos.


