Las actividades de aprendizaje suelen recoger información sobre las personas participantes, ya sea para comprender sus necesidades, evaluar su progreso o mejorar los materiales. Esta información puede ser personal y sensible, y debe tratarse con cuidado. Las personas mayores tienen derecho a la privacidad, a la dignidad y a saber cómo se usa su información. Seniors ZONE sigue principios de minimización de datos y anonimato, de modo que el respeto a la privacidad se incorpora en cada etapa de su trabajo.
Recoger solo lo necesario
El primer principio es pedir solo la información que sirve a un propósito claro. Si un proyecto quiere saber si las participantes disfrutaron de un taller, no necesita su dirección completa ni su fecha de nacimiento exacta. Las entidades socias de Seniors ZONE registran la edad por tramos y evitan recoger datos que no cambiarían el diseño de la actividad de aprendizaje.

Anonimato en la evaluación
Las herramientas de evaluación deben proteger la identidad de las participantes. Los códigos anónimos, en lugar de nombres, permiten a las entidades socias comparar resultados sin vincular las respuestas a personas concretas. El análisis se realiza con datos agregados, y los resultados se presentan de forma que nadie pueda ser identificado.
Participación informada y voluntaria
Las participantes deben entender en qué consiste el proyecto, por qué se recoge la información y cómo se usará. Deben ser libres de no responder a una pregunta o de no participar en una actividad sin ninguna consecuencia. Las explicaciones deben darse con un lenguaje claro y accesible, y quien facilita debe comprobar que todo el mundo lo ha entendido antes de seguir.
Cuidado en los momentos delicados
Las actividades creativas y reflexivas pueden a veces despertar recuerdos o emociones difíciles. Quien facilita debe estar preparado para responder con empatía, ofrecer una pausa y derivar a las participantes a un apoyo adecuado cuando sea necesario. La privacidad también significa respetar el derecho de las participantes a guardar para sí sus historias personales.
La confianza como base
La práctica ética genera confianza, y la confianza es esencial para el aprendizaje. Cuando las participantes saben que su privacidad se respeta, son más abiertas, más sinceras y más dispuestas a participar. Seniors ZONE considera la ética no como un requisito burocrático, sino como la base de una buena educación de personas adultas.



