Hemos analizado la situación de los juegos y deportes tradicionales en España, Türkiye y Polonia, y la conclusión cabe en una frase: el problema no es la falta de conciencia cultural, es la falta de integración sistémica. Y ya sabemos por dónde hay que empezar.
En resumen
- Informe transnacional del Estado del Arte (abril de 2026) con tres estudios nacionales.
- El problema no es la falta de conciencia cultural, sino la falta de integración en el sistema.
- Brechas de participación de mujeres, personas migrantes y con discapacidad.
- Vacío digital: no existe un ecosistema de aprendizaje accesible sobre estos juegos.
El informe transnacional del Estado del Arte que consolidamos en abril de 2026 reúne tres estudios nacionales. No describe un patrimonio olvidado, sino un patrimonio reconocido al que nadie ha construido una puerta de entrada al sistema educativo.
Tres sistemas, la misma puerta cerrada
En Polonia los juegos y deportes tradicionales están completamente ausentes del currículo nacional y de la formación del profesorado. Su transmisión depende de iniciativas locales y de personas concretas que deciden mantenerlos vivos. Cuando esas personas se retiran, no hay estructura que recoja el relevo.
España es el caso más avanzado de los tres en reconocimiento institucional, y el País Vasco lo demuestra: aquí los deportes tradicionales están regulados y culturalmente arraigados. Pero ese reconocimiento no se traduce en itinerarios educativos ni en formación certificada. Una disciplina puede tener federación, competición y prestigio social y seguir sin tener una hora de clase ni un curso acreditado para quien quiere enseñarla.
Türkiye tiene las estructuras culturales y federativas más sólidas de los tres países, con mecanismos de reconocimiento del patrimonio vinculados a la UNESCO. Aun así, los juegos tradicionales siguen siendo marginales dentro del sistema educativo. El patrimonio está protegido; la transmisión pedagógica, no.
Las tres realidades comparten el mismo diagnóstico:
- ausencia de integración curricular
- falta de itinerarios formativos estructurados y acreditados
- escasa alineación entre educación, deporte y patrimonio cultural
- fragmentación política y ausencia de trabajo intersectorial
La política lo confirma: Polonia carece de marco específico, España reconoce en clave regional sin estrategia nacional que conecte juego, educación e inclusión, y Türkiye protege el patrimonio sin vincularlo a sus políticas educativa y deportiva.
Quién juega y quién se queda mirando
Si miras quién está en la cancha, el patrón se repite en cada país con un matiz distinto. En Polonia la participación de mujeres y de personas con discapacidad está por debajo de la media de la Unión Europea, y sobre las personas migrantes los datos disponibles son limitados. Lo que no se mide tampoco se planifica.
En España la participación general es relativamente alta, pero las mujeres jóvenes presentan niveles de inactividad significativamente mayores. Las personas migrantes afrontan barreras económicas, lingüísticas y de exclusión social que no se resuelven abriendo la puerta del polideportivo y esperando que entren.
En Türkiye las desigualdades son más pronunciadas y más sistémicas. La participación femenina es mucho menor y la brecha llega también a los órganos de gobierno del deporte, donde se decide qué se programa y para quién.
Las barreras se repiten en los tres países: económicas, de acceso a infraestructuras, de falta de programas inclusivos y adaptados, de normas socioculturales y de capacidad institucional. Ninguna se resuelve por separado. Por eso nuestro objetivo de que al menos el 40 % de las personas participantes pertenezcan a grupos en situación de vulnerabilidad no es un adorno: es la prueba de fuego del proyecto.
La alarma sanitaria que ya está sonando
Los datos de salud añaden urgencia. En Polonia solo una proporción limitada de jóvenes cumple las recomendaciones de actividad física de la Organización Mundial de la Salud, mientras crecen el sedentarismo y el sobrepeso. España presenta niveles altos de obesidad infantil, bajo cumplimiento de las guías de actividad física y un tiempo de pantalla muy por encima de lo recomendado.
Türkiye muestra la situación más crítica, con niveles muy altos de inactividad juvenil. Y hay un hallazgo que atraviesa los tres informes: la actividad física se asocia a mejor bienestar psicológico, menos estrés y ansiedad y mayor conexión social.
Aquí está la oportunidad perdida. En ninguno de los tres países el deporte se utiliza de forma estructurada como herramienta de salud mental juvenil. Un juego tradicional que se juega en grupo, sin equipamiento caro y con reglas negociadas entre quienes participan es exactamente lo contrario de una pantalla en solitario.
El vacío digital y su doble riesgo
En Polonia las herramientas digitales dedicadas a juegos tradicionales son prácticamente inexistentes. En España los recursos disponibles son informativos o mediáticos, sin funcionalidad educativa estructurada. En Türkiye hay contenido, pero fragmentado y sin normalizar.
En los tres casos la transmisión sigue siendo oral y comunitaria, no existe un ecosistema digital de aprendizaje y los estándares de accesibilidad WCAG 2.1 no se abordan de forma sistemática. Esto genera un doble riesgo: se pierde conocimiento porque nadie lo documenta, y se excluye a las personas con discapacidad porque los pocos formatos existentes no son accesibles.
Digitalizar mal es tan excluyente como no digitalizar. Un vídeo sin subtítulos o un documento que un lector de pantalla no puede interpretar dejan fuera a la misma persona a la que decías querer incluir.
Qué hacemos nosotras y nosotros con estos hallazgos
Los hallazgos han decidido el diseño del trabajo, no al contrario. Construimos un currículo formativo estructurado en lugar de talleres sueltos, con cuatro juegos documentados por país, doce en total. Cada ficha incluye contexto histórico y cultural, instrucciones paso a paso, notas de seguridad, resultados de aprendizaje y adaptaciones para personas con discapacidad, para personas migrantes y refugiadas y para la igualdad de género.
Para el vacío digital estamos desarrollando un kit accesible en la plataforma abierta del proyecto, con módulos de autoaprendizaje, biblioteca de juegos, subtítulos en los vídeos, documentos de lectura fácil y soporte en castellano, polaco y turco. En septiembre formaremos en Biga a la primera promoción de formadores y formadoras de los tres países.
Un último hallazgo explica por qué merece la pena: las iniciativas existentes abordan la preservación cultural, la participación deportiva o las herramientas digitales por separado, y muy pocas combinan las cuatro piezas. Trabajamos en un área de baja saturación con necesidades sin cubrir.
Lee el informe y ponlo a trabajar
Si eres docente, técnica o técnico municipal, entrenador, entrenadora o investigador, este informe te sirve para argumentar lo que ya sospechabas: el juego tradicional no necesita más admiración, necesita horario, formación acreditada y formatos accesibles.
Consulta los materiales y sigue la evolución del currículo y de la biblioteca de juegos en https://i-play.abarka.org. Si trabajas con jóvenes en tu municipio, escríbenos: los próximos doce meses se escriben con quien quiera jugar.
Juega, aprende y comparte con I-PLAY
Fichas de juegos, formación y novedades del proyecto en abierto, en cuatro idiomas.

ABARKA ONGD (España, coordinación) · Biga Gelişim Spor Kulübü (Türkiye) · Stowarzyszenie SEDA (Polonia)

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