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Tres Países, Una Bicicleta: Lo que Pedalear del País Vasco al Oslofjord nos Enseña sobre Europa

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Por ABARKA ONGD — Proyecto GreenStride | Erasmus+ Deporte KA2 | Proyecto N.º 101182698 España · Bulgaria · Noruega | 2025–2026

Cofinanciado por la Unión Europea


Introducción: Europa No Es un Mapa. Es un Encuentro.

Hay una diferencia entre saber que Europa existe y sentirla. La primera es geográfica. La segunda es humana. Y la segunda es la que cambia algo en ti.

El 24 de junio de 2025, jóvenes procedentes de España, Bulgaria y Noruega se encontraron en Donostia-San Sebastián para comenzar diez días pedaleando juntos por el País Vasco. Ninguno de ellos lo sabía entonces, pero ese primer apretón de manos torpe en la acera —entre personas que no compartían idioma, historia ni costumbres— era ya, en sí mismo, un acto político. Era Europa en construcción.

GreenStride no es solo un proyecto de ciclismo. Es un experimento en ciudadanía intercultural: la apuesta por que el movimiento compartido, el esfuerzo físico colectivo y la inmersión en paisajes comunes pueden hacer lo que a las instituciones les cuesta décadas lograr — crear jóvenes europeos que no solo saben dónde está Europa, sino que han sentido que forman parte de ella.

Este artículo explora la evidencia científica que respalda esta apuesta, y lo que los propios participantes de GreenStride vivieron durante sus rutas por el Oslofjord noruego, las montañas de los Balcanes búlgaros y las costas vascas.


Parte I: El Déficit de Ciudadanía Europea entre los Jóvenes

Saber y Sentir Son Cosas Distintas

La integración europea ha sido durante décadas un proyecto de élites: legisladores, diplomáticos, académicos. Para muchos jóvenes en España, Bulgaria o Noruega, Europa sigue siendo una abstracción — una moneda, un pasaporte, una burocracia — más que una comunidad real de personas con historias, luchas y sueños compartidos.

Esta brecha entre la ciudadanía formal y la ciudadanía vivida preocupa profundamente a quienes trabajan en educación y participación juvenil. El Eurobarómetro Juvenil de 2023 reveló que solo el 42% de los jóvenes europeos de entre 15 y 30 años se sienten «europeos» en primer lugar antes que ciudadanos de su país — y que este porcentaje desciende significativamente entre los jóvenes de menor nivel educativo y los que viven en zonas rurales o periféricas (European Commission, 2023).

La desconexión es especialmente pronunciada en contextos de desventaja social. Jóvenes que no han viajado internacionalmente, que no dominan el inglés como lengua franca, o que no tienen contacto cotidiano con personas de otros países, tienen menos probabilidades de identificarse con el proyecto europeo — y más probabilidades de ser captados por discursos nacionales o identitarios excluyentes (Keating & Moscovici, 2014).

La pregunta que GreenStride responde no es si la ciudadanía europea importa. La pregunta es: ¿cómo se construye de verdad?


Parte II: La Hipótesis del Contacto — Ciencia del Encuentro

Cuándo Conocer al Otro Cambia lo que Piensas de Él

La psicología social lleva más de setenta años estudiando qué condiciones hacen que el contacto entre grupos diferentes reduzca los prejuicios y construya empatía. La hipótesis de contacto intergrupal, formulada originalmente por Allport (1954) en The Nature of Prejudice, propone que el contacto entre miembros de grupos distintos reduce los prejuicios cuando se dan cuatro condiciones: igualdad de estatus entre los participantes, objetivos comunes, cooperación intergrupal, y apoyo institucional.

Décadas después, una revisión meta-analítica de 515 estudios con más de 250.000 participantes realizada por Pettigrew y Tropp (2006) confirmó de manera robusta que el contacto intergrupal, bajo las condiciones adecuadas, reduce significativamente los prejuicios — con un tamaño del efecto medio de r = -.21 (p < .001) — y que los efectos son más pronunciados cuando el contacto es intenso, prolongado y emocionalmente significativo (Pettigrew & Tropp, 2006).

Esto es exactamente lo que un viaje en bicicleta de diez días proporciona. Los participantes de GreenStride no se encontraron en una sala de conferencias durante dos horas. Pedalearon juntos durante doscientos kilómetros. Compartieron el mismo esfuerzo físico, el mismo agotamiento de final del día, las mismas subidas que parecían imposibles y las mismas bajadas que hacían reír sin poder contenerse. Comieron juntos, descansaron juntos, resolvieron problemas mecánicos juntos. Cuando una bicicleta se pinchó en la ruta costera entre Donostia y Pasaia, no importó si quien acudió a ayudar era español, búlgaro o noruego — importó que estaba ahí (ABARKA ONGD, 2025a).


Parte III: El Deporte como Aula de Competencia Intercultural

Lo que se Aprende Pedaleando No se Aprende en los Libros

La competencia intercultural — la capacidad de comprender, comunicarse y relacionarse eficazmente con personas de culturas diferentes — es hoy reconocida por investigadores, empleadores y organismos internacionales como una de las habilidades más importantes del siglo XXI (Deardorff, 2006). Sin embargo, la forma en que habitualmente se enseña en los sistemas educativos formales — a través de clases de idiomas, lecciones de historia o seminarios sobre «diversidad cultural» — tiene una eficacia limitada.

La evidencia sugiere que el aprendizaje intercultural genuino requiere experiencias auténticas de encuentro — momentos en que la diferencia cultural no es un objeto de estudio sino una realidad vivida que hay que navegar, con incertidumbre, humor, frustración y creatividad. Deardorff (2006), en un estudio que reunió las perspectivas de expertos académicos e internacionales líderes en internacionalización, identificó la actitud de apertura, la conciencia de uno mismo y del otro, y las habilidades de escucha y observación como los componentes fundamentales de la competencia intercultural — todos ellos desarrollables principalmente a través de la experiencia directa.

El deporte proporciona un contexto privilegiado para este aprendizaje. Bailey (2005), en una revisión sistemática de la evidencia sobre educación física, deporte e inclusión social, señaló que el deporte — cuando está bien estructurado pedagógicamente — puede desarrollar habilidades de trabajo en equipo, respeto por el otro, gestión del conflicto y sentido de pertenencia colectiva que los entornos educativos convencionales difícilmente pueden reproducir.

En GreenStride, este aprendizaje fue observable y documentado. Durante la LTTA en el País Vasco, los participantes de España, Bulgaria y Noruega desarrollaron un sistema de comunicación propio — una mezcla de inglés básico, gestos, fotografías en el móvil y risas — que resultó más eficaz que cualquier curso de idiomas formal. Cuando el itinerario tuvo que adaptarse por condiciones meteorológicas adversas — una constante en el norte de España en verano — la toma de decisiones colectiva se realizó en tres idiomas simultáneamente, con una eficiencia que sorprendió a los propios facilitadores (ABARKA ONGD, 2025a).


Parte IV: Las Rutas Como Patrimonio Compartido

Cuando el Paisaje se Convierte en Territorio Común

Una dimensión frecuentemente olvidada de los proyectos de movilidad juvenil es el papel del espacio físico en la construcción de identidad compartida. GreenStride diseñó deliberadamente sus rutas no solo como itinerarios deportivos, sino como narrativas territoriales: recorridos que cuentan historias sobre los lugares que atraviesan, sobre las comunidades que los habitan, sobre la relación entre la gente y la tierra.

La Ruta 7 de ABARKA — Irún→Hendaya→Hondarribia→Irún (18–36 km, transfronteriza) — es quizás el ejemplo más elocuente. Este recorrido cruza físicamente la frontera entre España y Francia, pasando por el río Bidasoa, el espacio que durante siglos fue línea de separación y que hoy, gracias al proyecto europeo, es un lugar de tránsito cotidiano. Pedalear esa frontera —sentir cómo el paisaje no cambia aunque el letrero diga que has entrado en otro país— es en sí mismo una lección de ciudadanía europea que ningún libro de texto puede replicar (ABARKA ONGD, 2025a).

Del mismo modo, el Bucle Costero del Oslofjord de FURIM Institutt (~200 km, 8 días) lleva a los participantes a través de uno de los paisajes más emblemáticos de Noruega — un territorio que, aunque fuera del espacio Schengen, forma parte del Espacio Económico Europeo y comparte con el resto de Europa una historia de cooperación, migración y valores compartidos. Y el Sendero de los Horizontes Verdes de WalkTogether en Bulgaria (220 km, Veliko Tarnovo y los Balcanes) recorre un territorio donde las capas de historia — otomana, eslava, medieval, comunista, europea — se superponen en cada aldea, iglesia y castillo, ofreciendo a los participantes una imagen más compleja y honesta de lo que significa ser europeo hoy (GreenStride Consortium, 2025).


Parte V: El Intercambio Virtual — Construir Puentes a Distancia

La Solidaridad No Necesita Siempre Pasaporte

No todos los encuentros de GreenStride fueron presenciales. El proyecto incluyó un componente de Intercambio Virtual — sesiones en línea entre participantes de los tres países — diseñado para preparar los encuentros presenciales, profundizar en ellos después de que ocurrieran, y crear una red de relaciones que persistiera más allá de los diez días de la LTTA.

Los participantes españoles del intercambio virtual — Fatima Zahra Jamal Naim, Izaro Yue Garcia Lavado, Juan Manuel Gómez, Laura Cascan Saz, María Corbacho Pérez y Nora Nguyen — participaron en sesiones facilitadas por WalkTogether en Bulgaria en febrero de 2026, compartiendo reflexiones sobre su experiencia en la LTTA vasca y explorando cómo las lecciones de GreenStride podían aplicarse en sus propias comunidades (ABARKA ONGD, 2025a).

La investigación sobre el aprendizaje intercultural virtual es más reciente y más matizada que la del contacto presencial. O’Dowd y Lewis (2016), en una revisión del campo del intercambio en línea intercultural, concluyen que los intercambios virtuales bien diseñados pueden desarrollar competencia intercultural de manera significativa, especialmente cuando combinan tareas colaborativas con reflexión guiada — precisamente la estructura que GreenStride adoptó.


Parte VI: Erasmus+ y la Apuesta Histórica por la Movilidad Juvenil

40 Años de Evidencia a Favor de Mover a los Jóvenes

GreenStride se inscribe en la tradición del programa Erasmus+, que desde su creación en 1987 ha financiado la movilidad de más de 13 millones de estudiantes, jóvenes y trabajadores en toda Europa (European Commission, 2022). La evaluación de impacto más amplia del programa, publicada por la Comisión Europea en 2019, encontró que los participantes en programas Erasmus+ muestran niveles significativamente más altos de identidad europea, apertura intercultural y competencias lingüísticas en comparación con grupos de control — y que estos efectos son más pronunciados en participantes con menos oportunidades previas de movilidad (European Commission, 2019).

Lo que GreenStride añade a esta tradición es la dimensión del deporte como vehículo específico de ciudadanía. Spaaij (2009), en una revisión del impacto social del deporte, señaló que el deporte tiene una capacidad particular para crear comunidades temporales de práctica — grupos de personas unidas no por su origen, su clase o su ideología, sino por el esfuerzo compartido — y que estas comunidades pueden ser espacios de aprendizaje social extraordinariamente potentes.

La LTTA de GreenStride fue exactamente esto: una comunidad temporal de práctica ciclista, construida durante diez días en el País Vasco, que dejó en sus participantes algo que persistirá mucho más allá del proyecto.


Parte VII: Lo que los Jóvenes Se Llevaron a Casa

El Cambio que No Aparece en los KPIs

Las métricas de GreenStride son sólidas: 1.000 personas alcanzadas, 350 participantes en eventos, 25 actividades en 3 países, 160 jóvenes con menos oportunidades involucrados (ABARKA ONGD, 2025b). Pero los cambios más importantes que produce un proyecto de movilidad intercultural son difíciles de medir.

Dos aulas completas del Centro de FP Don Bosco de Irun — jóvenes de formación profesional que nunca habían participado en un proyecto europeo — asistieron a una presentación de GreenStride en diciembre de 2025 y manifestaron posteriormente un interés activo en participar en futuros proyectos de movilidad europea (ABARKA ONGD, 2026). Para estos jóvenes, Europa dejó de ser una abstracción el día en que vieron a sus iguales pedalear por el País Vasco junto a noruegos y búlgaros, hablar de sus rutas en un manual disponible en cinco idiomas, y narrar lo que significa cruzar una frontera en bicicleta.

Eso es ciudadanía. No la que se declama, sino la que se practica.


Conclusión: La Bicicleta Como Proyecto Político

Europa no se construyó en un día, ni se construirá en diez. Pero se construye exactamente así: en pequeños encuentros entre personas que deciden, a pesar de todo lo que las separa, moverse en la misma dirección.

GreenStride no resuelve el déficit democrático europeo, ni el ascenso del nacionalismo, ni la desconfianza de los jóvenes hacia las instituciones. Pero sí hace algo más modesto y quizás más duradero: les da a treinta o cuarenta jóvenes de tres países la experiencia vivida de que Europa no es un proyecto que se hereda, sino uno que se construye — y que se puede construir en bicicleta, a través de un bosque, bajo la lluvia del País Vasco, con alguien cuyo nombre no sabes pronunciar todavía pero a quien le has prestado tu bomba de aire esta mañana y eso ya es suficiente para empezar.


Un Llamado a la Acción

  • Comparte los Manuales de Rutas de GreenStride con organizaciones juveniles de tu ciudad o región y propón una ruta transfronteriza o intercultural como actividad anual.
  • Organiza un Intercambio Virtual con organizaciones socias en otros países europeos siguiendo la metodología de GreenStride.
  • Involucra a centros de Formación Profesional en proyectos de movilidad Erasmus+ — son los jóvenes con menos acceso a la movilidad quienes más tienen que ganar.
  • Conecta con ABARKA ONGD para explorar cómo sumarte a la red de organizaciones GreenStride en España, Bulgaria y Noruega.

Referencias

ABARKA ONGD. (2025a). Informe de implementación de la LTTA de GreenStride: Actividad de Aprendizaje, Formación y Enseñanza, Oiartzun/País Vasco, 24 de junio – 3 de julio de 2025 (Proyecto N.º 101182698). Erasmus+ Deporte KA2 Asociación Colaborativa a Pequeña Escala.

ABARKA ONGD. (2025b). Marco de KPIs y datos de indicadores de GreenStride (Proyecto N.º 101182698). Erasmus+ Deporte KA2 Asociación Colaborativa a Pequeña Escala.

ABARKA ONGD. (2026). Documentación de actividades locales y evento multiplicador de GreenStride: España, octubre 2025 – marzo 2026 (Proyecto N.º 101182698). Erasmus+ Deporte KA2 Asociación Colaborativa a Pequeña Escala.

Allport, G. W. (1954). The nature of prejudice. Addison-Wesley.

Bailey, R. (2005). Evaluating the relationship between physical education, sport and social inclusion. Educational Review, 57(1), 71–90. https://doi.org/10.1080/0013191042000274196

Deardorff, D. K. (2006). Identification and assessment of intercultural competence as a student outcome of internationalization. Journal of Studies in International Education, 10(3), 241–266. https://doi.org/10.1177/1028315306287002

European Commission. (2019). Erasmus+ higher education impact study. Publications Office of the European Union. https://op.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/94d97f5c-7ac2-11e9-9f05-01aa75ed71a1

European Commission. (2022). Erasmus+ programme: Annual report 2021. Publications Office of the European Union. https://erasmus-plus.ec.europa.eu/resources-and-tools/publications

European Commission. (2023). EU Youth Strategy 2019–2027: Youth Wiki and Eurobarometer results. Directorate-General for Education, Youth, Sport and Culture. https://ec.europa.eu/youth

GreenStride Consortium. (2025). Manual de GreenStride 1/2: Rutas ciclistas (EN/ES/BG/NO/EU). ABARKA ONGD, FURIM Institutt, WalkTogether.

Keating, M., & Moscovici, S. (2014). La identidad europea y el futuro de Europa. Fundación Alternativas.

O’Dowd, R., & Lewis, T. (Eds.). (2016). Online intercultural exchange: Policy, pedagogy, practice. Routledge.

Pettigrew, T. F., & Tropp, L. R. (2006). A meta-analytic test of intergroup contact theory. Journal of Personality and Social Psychology, 90(5), 751–783. https://doi.org/10.1037/0022-3514.90.5.751

Spaaij, R. (2009). The social impact of sport: Diversities, complexities and contexts. Sport in Society, 12(9), 1109–1117. https://doi.org/10.1080/17430430903257015


Este artículo fue producido en el marco del proyecto GreenStride (N.º 101182698), cofinanciado por el programa Erasmus+ Deporte de la Unión Europea. El contenido representa únicamente la opinión de sus autores. La Comisión Europea no acepta responsabilidad por el uso que pueda hacerse de la información que contiene.

© ABARKA ONGD, 2026. Libre para compartir y reproducir con fines educativos no comerciales con atribución.

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