Por ABARKA ONGD — Proyecto GreenStride | Erasmus+ Deporte KA2 | Proyecto N.º 101182698 España · Bulgaria · Noruega | 2025–2026
Cofinanciado por la Unión Europea
Introducción: La Urgencia que Ya No Puede Esperar
El cambio climático no es una amenaza futura. Es el presente de los jóvenes europeos de hoy. Los veranos más calurosos jamás registrados. Las inundaciones que arrasan poblaciones enteras. Los incendios forestales que devoran paisajes que creíamos permanentes. El mar que sube, los glaciares que se derriten, las especies que desaparecen.
Para los jóvenes de entre 15 y 30 años que han crecido con estos titulares — y con la certeza científica de que lo peor está aún por venir si no actuamos —, la pregunta no es si hay que actuar. La pregunta es: ¿cómo actuamos de manera que sea real, tangible y que tenga sentido en nuestra vida cotidiana?
GreenStride propone una respuesta encarnada: la bicicleta. No como solución mágica a la crisis climática, ni como sustituto de la política o de las grandes transformaciones sistémicas que se necesitan. Sino como gesto cotidiano y colectivo que hace visible, medible y compartible la alternativa a los modos de vida que más contribuyen a las emisiones de carbono.
Este artículo examina la evidencia científica sobre el impacto climático del ciclismo — tanto en términos de reducción de emisiones como de transformación cultural —, y sitúa las actividades de GreenStride en este contexto más amplio de acción climática juvenil.
Parte I: El Transporte, los Jóvenes y el Clima
El Kilómetro que Marca la Diferencia
El sector del transporte es responsable de aproximadamente el 25% de las emisiones globales de CO₂ relacionadas con la energía, según la Agencia Internacional de Energía (IEA, 2023). En la Unión Europea, el transporte representa el único sector en el que las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado desde 1990 — y el transporte por carretera, dominado por los vehículos de pasajeros, es el componente de mayor peso (European Environment Agency [EEA], 2022).
Para los jóvenes europeos, las elecciones de movilidad son uno de los ámbitos donde su impacto climático individual es más directamente modificable. Un estudio publicado en Environmental Research Letters por Wynes y Nicholas (2017) identificó los cambios de comportamiento individual con mayor potencial de reducción de emisiones de CO₂. Entre los de mayor impacto se encuentran: tener un hijo menos, eliminar los vuelos de larga distancia y adoptar una dieta vegetariana. Pero el estudio también encontró que cambiar el coche por la bicicleta para los desplazamientos cotidianos figura entre las acciones individuales con mayor impacto climático — con un potencial de reducción de hasta 0,5 toneladas de CO₂ por persona y año si se aplica de manera consistente.
Esta cifra es especialmente significativa en contextos urbanos y periurbanos — exactamente el tipo de entorno en que se sitúan muchas de las rutas de GreenStride en el País Vasco.
Parte II: La Bicicleta Como Vehículo de Descarbonización
Cuánto CO₂ Ahorra una Bicicleta
El análisis de ciclo de vida de la bicicleta — que incluye la energía y los materiales necesarios para fabricarla, usarla y desecharla — muestra que es, con diferencia, el vehículo motorizado o no motorizado con menor huella de carbono por kilómetro recorrido.
Rojas-Rueda et al. (2011), en un estudio de salud pública publicado en el British Medical Journal, calcularon que los beneficios en salud del uso de la bicicleta para el desplazamiento urbano superan con amplitud los riesgos — y señalaron que la sustitución de viajes en coche por viajes en bicicleta tiene efectos climáticos directos y cuantificables.
La Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA, 2022) estima que, en promedio, un vehículo de pasajeros emite alrededor de 170 gramos de CO₂ por kilómetro recorrido en Europa. Una bicicleta, incluyendo las emisiones asociadas a la producción de la energía que consume el ciclista (la comida), emite entre 16 y 21 gramos de CO₂ por kilómetro — aproximadamente diez veces menos que un coche convencional.
Aplicada a la escala del proyecto GreenStride, esta diferencia es elocuente. Si los participantes de la LTTA en el País Vasco — procedentes de España, Bulgaria y Noruega — hubieran realizado los más de 200 km de recorrido colectivo en vehículos de motor en lugar de en bicicleta, las emisiones asociadas a ese desplazamiento habrían sido aproximadamente 10 veces superiores. Y eso sin contar los desplazamientos locales que muchos participantes realizaron en bicicleta durante sus actividades en sus propios países (ABARKA ONGD, 2025a).
Parte III: Los Talleres de Acción Climática de GreenStride
De la Conciencia a la Práctica
GreenStride no se limitó a proporcionar bicicletas. Diseñó una arquitectura pedagógica orientada a convertir la experiencia ciclista en comprensión ambiental profunda y en habilidades de acción. Tres talleres merecen atención especial en este artículo:
1. «Acción Climática» (Climate Action, WalkTogether)
Este taller, diseñado e impartido por WalkTogether en Bulgaria, abordó directamente los fundamentos científicos del cambio climático — el efecto invernadero, la huella de carbono, los escenarios del IPCC, los compromisos del Acuerdo de París — y los conectó con las decisiones cotidianas de movilidad, consumo y ocio de los jóvenes participantes. El objetivo no era producir ansiedad climática, sino agencia: la comprensión de que las acciones individuales y colectivas tienen consecuencias reales, y que el conocimiento es una condición necesaria — aunque no suficiente — para el cambio (GreenStride Consortium, 2025).
2. «Viaje Ecológico» (Eco-Friendly Travel, ABARKA)
Este taller de ABARKA ONGD exploró la huella de carbono de diferentes formas de viaje — avión, coche, tren, bicicleta — y propuso herramientas prácticas para planificar viajes con menor impacto climático, incluyendo calculadoras de CO₂, guías de compensación de emisiones y alternativas de transporte bajo en carbono para diferentes tipos de trayecto (ABARKA ONGD, 2025a).
3. «Desafío Eco-Ciclista» (Eco-Cycling Challenge, FURIM)
FURIM Institutt diseñó este taller como una actividad gamificada en la que los participantes competían positivamente por reducir su impacto ambiental durante los días de la LTTA — eligiendo productos locales y de temporada, minimizando los residuos, usando el agua de manera eficiente y eligiendo modos de transporte de bajo impacto para los desplazamientos no ciclistas del proyecto (GreenStride Consortium, 2025).
La combinación de estos tres enfoques — conceptual, práctico y lúdico — representa una estrategia pedagógica de educación ambiental que la investigación considera más efectiva que cualquiera de los tres enfoques por separado (Rickinson et al., 2004).
Parte IV: La Ansiedad Climática y el Poder de la Acción Colectiva
Cómo No Paralizarse ante lo que Parece Demasiado Grande
⚠️ Aviso de sensibilidad: Esta sección aborda la ansiedad climática — una respuesta emocional legítima y creciente ante la crisis climática, que afecta especialmente a los jóvenes. Si experimentas sentimientos intensos de desesperanza, miedo o impotencia relacionados con el cambio climático, hablar con alguien de confianza puede ayudar. La acción colectiva y el sentido de comunidad son también factores protectores documentados.
La «ansiedad climática» es un fenómeno creciente entre los jóvenes de todo el mundo. Un estudio publicado en The Lancet Planetary Health (Hickman et al., 2021) encuestó a 10.000 jóvenes de entre 16 y 25 años en diez países y encontró que el 59% estaban «muy preocupados» o «extremadamente preocupados» por el cambio climático, y que el 45% afirmaba que sus preocupaciones sobre el clima afectaban a su funcionamiento diario. En todos los países encuestados, la mayoría de los jóvenes afirmaban sentir que «la humanidad está condenada» y que los gobiernos no estaban haciendo lo suficiente.
Esta ansiedad es, en parte, una respuesta racional a datos objetivos. Pero puede convertirse en paralizante cuando no se acompaña de experiencias de agencia — de sentir que las propias acciones tienen sentido y producen cambios reales.
La investigación sobre la psicología de la acción climática muestra que la acción colectiva es uno de los factores más potentes para convertir la ansiedad en motivación. Ojala (2012), en un estudio sobre las estrategias de afrontamiento de los jóvenes ante el cambio climático, encontró que los jóvenes que canalizan su preocupación hacia el activismo y la acción social tienen mejores resultados de bienestar psicológico que los que se limitan a la preocupación pasiva o a la negación.
GreenStride ofreció exactamente esto: una experiencia de acción climática colectiva y gozosa — pedalear juntos, reducir emisiones juntos, aprender juntos — que transforma la angustia individual ante la crisis en energía compartida para el cambio.
Parte V: El Acuerdo de París y el Papel del Deporte
Por Qué el Deporte Debe Tomar Partido en el Clima
El Acuerdo de París de 2015 estableció el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5°C por encima de los niveles preindustriales, y comprometió a los países firmantes a alcanzar la neutralidad de carbono en la segunda mitad del siglo XXI (UNFCCC, 2015). Cumplir este objetivo requiere transformaciones profundas en todos los sectores de la economía — incluyendo el deporte.
El sector deportivo es, por un lado, un contribuidor significativo a las emisiones globales a través de las infraestructuras deportivas, los eventos masivos y los desplazamientos asociados. Pero es también — y esto es lo que GreenStride encarna — un poderoso vector de cambio cultural y de educación ambiental.
El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) y el Comité Olímpico Internacional (COI) han identificado el deporte como un ámbito estratégico para la comunicación del cambio climático y la movilización de ciudadanos hacia estilos de vida más sostenibles (UNEP & IOC, 2012). El deporte tiene una capacidad de llegar a audiencias que los mensajes ambientales convencionales no alcanzan — especialmente a jóvenes que desconfían de las instituciones pero se identifican profundamente con prácticas deportivas.
GreenStride es un ejemplo concreto de esta capacidad: un proyecto de deporte que, sin perder un ápice de su dimensión lúdica y física, sitúa la acción climática en el centro de su propuesta — y lo hace de manera que los participantes lo viven no como una imposición, sino como una elección con sentido.
Parte VI: Los KPIs de GreenStride y el Pacto Verde Europeo
Un Proyecto Pequeño Alineado con una Agenda Grande
El Pacto Verde Europeo (European Green Deal), lanzado por la Comisión Europea en 2019, establece el objetivo de que Europa sea el primer continente climáticamente neutro del mundo para 2050 — con un objetivo intermedio de reducción del 55% de las emisiones para 2030 (European Commission, 2019).
En el marco de este Pacto, la Comisión Europea ha identificado la movilidad activa y el cicloturismo como componentes de la estrategia de movilidad sostenible, y ha incluido el cambio climático y la preservación del entorno natural de Europa entre los ejes prioritarios del programa Erasmus+ (European Commission, 2024).
GreenStride fue diseñado explícitamente en alineación con estas prioridades. Los KPIs del proyecto marcan las casillas de «Pacto Verde Europeo — Cambio climático» y «Pacto Verde Europeo — Preservar el entorno natural de Europa» (ABARKA ONGD, 2025b). No son compromisos vacíos: están respaldados por rutas cartografiadas que permiten la movilidad sin motor, talleres de educación ambiental con contenido científicamente fundamentado, y actividades de limpieza comunitaria que convierten a los participantes en activos cuidadores de sus entornos naturales.
Parte VII: Strava, Relive y la Visibilidad de los Kilómetros Verdes
Cuando los Datos se Convierten en Relato
GreenStride utilizó las plataformas Strava y Relive para el seguimiento y la documentación de los recorridos ciclistas durante la LTTA (ABARKA ONGD, 2025a). Estas herramientas no son solo aplicaciones deportivas — son también instrumentos de narración colectiva: permiten visualizar el recorrido de un grupo de personas a través del territorio, acumular los kilómetros colectivos, y compartir la experiencia con redes más amplias.
La publicación en redes sociales de los recorridos de la LTTA — con sus más de 200 km acumulados en el País Vasco — tuvo un efecto de visibilización del ciclismo como alternativa de movilidad más allá del círculo de participantes directos. Cada publicación es, en miniatura, un argumento para que otras personas consideren la bicicleta como modo de transporte y de viaje.
La investigación sobre la influencia social en los comportamientos ambientales muestra que la visibilidad de los comportamientos sostenibles de personas del entorno cercano es uno de los factores de cambio más poderosos — más que las campañas de información abstracta o los incentivos económicos (Nolan et al., 2008). GreenStride construyó, deliberadamente o no, una pequeña infraestructura de visibilidad del ciclismo sostenible en tres países.
Conclusión: La Bicicleta No Salvará el Planeta. Pero Puede Cambiar lo que Creemos Posible.
El cambio climático requiere transformaciones sistémicas de enorme magnitud — en los sistemas energéticos, en la industria, en la agricultura, en la arquitectura de nuestras ciudades. Ningún proyecto de treinta o cuarenta jóvenes pedaleando por el País Vasco va a alterar significativamente las curvas de emisiones globales.
Pero GreenStride hace algo que las grandes transformaciones sistémicas no pueden hacer solas: muestra, en carne propia, que la alternativa existe, es posible, es placentera y es mejor. Que moverse sin quemar combustible no es un sacrificio sino un descubrimiento. Que la velocidad del pedaleo — esa velocidad humana, a la escala del cuerpo y del paisaje — no es una limitación sino un privilegio.
Y en un momento en que el pesimismo climático corre el riesgo de paralizarnos, eso — la experiencia vivida de que hay otra manera — puede ser exactamente lo que se necesita para dar el siguiente paso.
Un Llamado a la Acción
- Calcula tu huella de carbono de movilidad y establece un objetivo personal de reducción para este año.
- Sustituye uno o dos trayectos semanales en coche por la bicicleta — aunque sean cortos — y haz seguimiento de los kilómetros acumulados con Strava o una aplicación similar.
- Comparte tus rutas en redes sociales con el hashtag #GreenStride y el mensaje de que pedalear es actuar sobre el clima.
- Lleva las rutas de GreenStride (disponibles en Wikiloc en 5 idiomas) a tu comunidad y organiza una salida ciclista con enfoque de acción climática.
- Contacta con tu municipio para pedir infraestructura ciclista segura — carriles bici, aparcamientos seguros, señalización de rutas — como política de movilidad sostenible.
Referencias
ABARKA ONGD. (2025a). Informe de implementación de la LTTA de GreenStride: Actividad de Aprendizaje, Formación y Enseñanza, Oiartzun/País Vasco, 24 de junio – 3 de julio de 2025 (Proyecto N.º 101182698). Erasmus+ Deporte KA2 Asociación Colaborativa a Pequeña Escala.
ABARKA ONGD. (2025b). Marco de KPIs y datos de indicadores de GreenStride (Proyecto N.º 101182698). Erasmus+ Deporte KA2 Asociación Colaborativa a Pequeña Escala.
European Commission. (2019). The European Green Deal. COM(2019) 640 final. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/?uri=COM:2019:640:FIN
European Commission. (2024). Guía del programa Erasmus+ 2024: Deporte — Asociaciones colaborativas a pequeña escala. Oficina de Publicaciones de la Unión Europea. https://erasmus-plus.ec.europa.eu/programme-guide
European Environment Agency. (2022). Transport and environment report 2022: Digitalisation in the mobility system: Challenges and opportunities. EEA. https://www.eea.europa.eu/publications/transport-and-environment-report-2022
GreenStride Consortium. (2025). Manual de GreenStride 2/2: Talleres (EN/ES/BG/NO/EU). ABARKA ONGD, FURIM Institutt, WalkTogether.
Hickman, C., Marks, E., Pihkala, P., Clayton, S., Lewandowski, R. E., Mayall, E. E., Wray, B., Mellor, C., & van Susteren, L. (2021). Climate anxiety in children and young people and their beliefs about government responses to climate change: A global survey. The Lancet Planetary Health, 5(12), e863–e873. https://doi.org/10.1016/S2542-5196(21)00278-3
IEA. (2023). CO₂ emissions from energy combustion and industrial processes: 1900–2022. International Energy Agency. https://www.iea.org/data-and-statistics/data-product/co2-emissions-from-fuel-combustion
Nolan, J. M., Schultz, P. W., Cialdini, R. B., Goldstein, N. J., & Griskevicius, V. (2008). Normative social influence is underdetected. Personality and Social Psychology Bulletin, 34(7), 913–923. https://doi.org/10.1177/0146167208316691
Ojala, M. (2012). Hope and climate change: The importance of hope for environmental engagement among young people. Environmental Education Research, 18(5), 625–642. https://doi.org/10.1080/13504622.2011.637157
Rickinson, M., Dillon, J., Teamey, K., Morris, M., Choi, M. Y., Sanders, D., & Benefield, P. (2004). A review of research on outdoor learning. National Foundation for Educational Research and King’s College London.
Rojas-Rueda, D., de Nazelle, A., Tainio, M., & Nieuwenhuijsen, M. J. (2011). The health risks and benefits of cycling in urban environments compared with car use: Health impact assessment study. BMJ, 343, d4521. https://doi.org/10.1136/bmj.d4521
UNFCCC. (2015). Acuerdo de París. Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. https://unfccc.int/process-and-meetings/the-paris-agreement
UNEP & IOC. (2012). Sport and environment: The role of sport in sustainable development. United Nations Environment Programme & International Olympic Committee.
Wynes, S., & Nicholas, K. A. (2017). The climate mitigation gap: Education and government recommendations miss the most effective individual actions. Environmental Research Letters, 12(7), 074024. https://doi.org/10.1088/1748-9326/aa7541
Este artículo fue producido en el marco del proyecto GreenStride (N.º 101182698), cofinanciado por el programa Erasmus+ Deporte de la Unión Europea. El contenido representa únicamente la opinión de sus autores. La Comisión Europea no acepta responsabilidad por el uso que pueda hacerse de la información que contiene.
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